sábado, 28 de marzo de 2009

LA ESCUELA (En recuerdo de mi maestro)

Foto que casi todos conservamos

Tras el maestro,leer texto
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Viene esta entrada a cuento, motivada porque los amigos trasmontanos, andaban enzarzados días atrás, polemizando sobre la docencia en el vecino Portugal. Arrancaron de la misma línea de salida que nosotros, tras cuatro décadas de dictadura, y ahora como nosotros, llevan tres de desilusión.

Los de mi generación no tuvimos ese problema, nos lo dieron todo hecho.

Mi maestro, (a quien adoraba, y que palabra más hermosa, maestro), Don Urbano Alejo Piñuel, nos enseñaba: Historia, geografía, las cuentas y a leer y escribir que decíamos, junto otras materias.

Él, también nos educaba: Obedecer a las personas mayores, respetar las propiedades de los demás, no robarás, no mentirás, no matarás, no desearás a tu vecina, (que es de tu vecino). Creo que esto, desde que se lo escribieron a alguien en una pizarra, viene siendo así.

Luego vienen otros intereses terrenales: La iglesia y el estado.

Cuando tiran del mismo lado como en mi época, no hay problema; comparten el mismo espacio y ya está. En las escuelas de cualquier dictadura, cohabitan el jefe del estado y el religioso al uso, colgados en la pared tras el maestro, en total armonía. Cada uno controla su parcela. En nombre de uno nos educaban, y en el del otro nos adoctrinaban.

La cuestión ahora, es que cuando uno de ellos quiere ejercer ambas parcelas, saltan chispas. (Pero esto lo dejaremos para la próxima).

Mientras tanto, ¿los padres donde quedan? Esperando que los hijos les escojan una buena residencia.

Por cierto, sobre esto último, aquí va la mejor opción.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

DELFI.
Nostálgica imagen. Ya te pasaré la mía propia de escuela. Ahora la han puesto en un DVD que me han hecho por mi Jubilación desde el Sindicato.
También te dejaré para que eches una ojeada a un cajón desastre que me propuso Consuelo y a la que nos dimos las dos para descubrir algo de la historia de la enseñanza.
Son unas 3oo páginas en las que hay un poco de todo.
Con cantidad de lagunas y de cosas curiosas.
¡Habría mucho que hablar de enseñanza! Pero no me atrevo pues he sido parte implicada en ella, y puedo ser parcial, pues a veces cuando uno trabaja en ello... lo del herrero machacón se le olvidó el oficio.
Besos hasta Semana Santa que pasaré algún día. Lo de la marcha no estoy muy segura de poder hacer tanto recorrido ya lo pensaré y quizá me apunto y si no puedo todo hago un tramo, pues Masueco tiene para mí pocos y a la vez muchos secretos. Pues... ya sabes a veces nos encontramos con la historia y nos impacta.

Anónimo dijo...

Estabamos pensando quién nos llevaría la comida hasta el merendero.Pues ya tenemos.
Es broma;pero se deja caer por si cuela.
Quique creo quería llevar la cámara,y me parece que pensaba ir con la furgoneta hasta el aparcamiento.Malo será que no nos lleve algo de vino.
Angel