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Coincidiendo con los doscientos cincuenta años de la primera demarcación vinícola del mundo, la región del Duero del país vecino, se publicó un amplio libro, con todo lo concerniente a la vida en sus orillas, tanto en el aspecto humano como en el tecnológico.
Tal vez, esa es la diferencia entre ambos lados de la frontera. El Duero en Portugal fue y sigue siendo, un espacio de vida. En él se miran día a día. De él sacaban y aún hoy lo hacen, gran cantidad de pesca que antes les ayudaba en la alimentación, y hoy, son un complemento en tabernas de cara al turismo.
El registro de embarcaciones de pesca 1942-1949, data 76 barcos dedicados a este fin en el Duero portugués.(Dirección general hidráulica de Vila-Real.),uno en Freixo y dos en Barca de Alba, por hablar de los mas próximos.
Es interesante dejar reseña como ejemplo, las ordenanzas manuelinas en las que entre otras cosas, permitía en los tramos de río que lindaban con otros reinos, pescar en todo tiempo y de cualquier manera, para no crear situaciones de desigualdad relativa, con los extranjeros con quien eran compartidos.(Caso del Duero en el tramo Zamora ,Salamanca). Para cuando un D. Manuel en este lado.
Por él, surcaban en rabelos cargados de cubas hasta Porto, sacando ese generoso vino a la exportación. En él dejaron sus vidas, unas veces por inundaciones, caso de Regua, y en otras, por accidentes con dichas embarcaciones como en el cachón de Valeira.
En este lado, al Duero, casi siempre se le vio de lejos. Hoy la cuenca es un estado energético del agua, para su posterior trasformación en electricidad. Y el espacio, que lo circunda un desierto social y humano.
(Datos de la publicación: Vivir y saber hacer. Editado por el Museo del Duero. Portugués, claro.)
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