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Ya está funcionando otra nueva casa de turismo rural en Masueco de
Hombre corpulento y bonachón, además de manitas como todos los caldereros y hojalateros. Este pasaba como de costumbre grandes jornadas fuera de Aldeadávila donde residía; intentando vender todos los aperos que solían fabricar.
Aparte de calderos y alquitaras, siempre iban cargados de cangilones para las norias, elementos estos que vendían por todos aquellos pueblos por donde pasaban.
Buena fecha también el trece de junio, (posteriormente Quique ha dicho que el 11, pero no me da la gana cambiar nada), para inaugurarla. Ese día conmemora la iglesia entre otros, a San Gerardo.
A finales del siglo XI este monje ingresó en la orden de San Bernardo de Claraval. Más como no sabía leer ni escribir, le fue encomendado el cuidado de la bodega y el vino del monasterio.
Comentan que cuando Gerardo murió, fue al fraile que mas lloraron todos los hermanos.
A veces como a Blas y Gerardo, esas pequeñas cosas son las que les hacen inolvidables. SUERTE.