jueves, 1 de marzo de 2012

11 DE MARZO DE 2012. Y HABRÁN PASADO OCHO AÑOS

Protesta anónima sobre los atentados de Madrid. Frase esta, variante del dicho: El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Dios está hartando de  paciencia casi siempre a los mismos.
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Hace ocho años que en Masueco, y a trescientos kilómetros de distancia, aun huele a explosivo.
Marta y Nuria Del Río Menéndez (de 40 y 38 años respectivamente), habían tomado el tren como todos los días laborables, aquella mañana del 11 de marzo en la estación de Santa Eugenia, (Madrid).
La primera trabajaba al igual que su novio Francisco Quesada, en el Instituto de Comercio Exterior.
Nuria, junto a una compañera, María Dolores Durán, tomaba también el mismo tren para dirigirse a la compañía de seguros en la que trabajaban.
Por lo que se ve, la rutina había querido que todos ellos aquella mañana continuaran en el tren a la altura de la calle Téllez.
También por lo que se ve, alguien había decidido seguramente en compañía de otros, (algunos cientos de kilómetros al sur de Tarifa), que ese fuera el último día de sus vidas.
También aquí en la península, alguien había decidido inculpar por ello, (entre otros), a algún habitante de las tierras de Don Pelayo.
Incluso alguien posteriormente, y antes de ser santificado ministro, ha llevado a alguien a los tribunales (y condenado), por decir lo obvio; que alguien deseaba obviar aquel suceso. Después de ser ministrado, ya no es obvio; simplemente no quiere saber nada.
Nuria, licenciada en ciencias de la información, rama periodismo, profesión que le hubiera gustado ejercer; podrá contemplar desde el lugar desde donde todo se ve, la catadura moral de muchos de sus colegas de formación.
A Marta por otra parte, asidua al cine, no la habrán echado en falta aquellos a los que ayudaba con su aportación en taquilla. Seguramente alguien en agradecimiento, se lo compensará con creces vía subvención.
Las hermanas Del Río Menéndez, llevaban con orgullo el apellido de una de las familias mas emprendedoras de Masueco con las que unían en parentesco.
El hecho de que para muchos españoles fuera también el día en que perdieron la memoria, es mucho mas grave.
Este año y en ese día, tampoco nadie se acordará de vosotros. Incluso los sindicatos con ayuda de algún partido político, colaborarán en que así sea.
Pues si, en Masueco, ocho años después, y a trescientos kilómetros de distancia, aun huele a explosivo, y para unos pocos, también a injusticia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Los envalentonados (que no los valientes) tienen mucha facilidad para movilizarse.
Esto no va bien. Por este camino los “cobardes” terminarán envalentonándose también.
Saludos (Paco)

Anónimo dijo...

Pues ya ves Paco; amnesia total. Por nuestra parte al menos, no ha quedado.
Solo les deseo a los que no hayan querido saber, no les toque en la siguiente; que sin duda será.
Con tan solo dieciocho años, un vecino del norte (enamorado de los clásicos griegos), publicó el discurso de la servidumbre voluntaria. Gracias a esto, los cobardes vivimos hasta que el valentón quiere.
No puedo estar contento Paco. Un saludo. Ángel

Anónimo dijo...

Delfi: Parece que la familia Del Río sufrió en alguno de su miembros la cobardía de quien se escuda en el anonimato.
¡Vaya faena! personas normales que acudían a su trabajo diario, para engrandecer España y aumentar su riqueza, siendo curritos de a píe.
Estos "valientes" no lo consintieron y encima los premian. Así nos va. A estas alturas, no conocemos mas que noticias contradictorias, de que si fueron unos y otros, mientras de tanto rastro solo quedaron pequeños fragmentos de un total de miles de toneladas y ahora aparece un vagón por ahí olvidado, que nadie sabia donde se encontraba, eso si lo habían visitado algunos, no se sabe por mandato de quien igual que nadie mandó destruir las pruebas. ¿Como huele? a lo mas ruin y bajo
Aquí que quede nuestro apoyo a tantas y tantas personas anónimas, trabajadoras que acudían a ganarse el pan de cada día. Y por supuesto a estos tan cercanos, pues descendían de nuestro pueblo, pueblo que por carecer de incentivos se han visto obligados a emigrar en busca de mejores oportunidades.

Angel dijo...

No se por que, (aunque imagino que para evitar spam), de hace un tiempo a esta parte es necesario escribir en el recuadro las dos palabras de seguridad indicadas. De todas maneras en mi correo aparecen, así que no hay problema. Gracias a todos.

Anónimo dijo...

Algunos anonimos, que no tenemos a nadie en ese tren de la muerte, seguimos pensando en vosotros. Releo la lista de las buenas gentes que nos faltan y lo lamento profundamente desde el fondo de mi ser. Que nunca mas ocurra. Mis condolencias y mi abrazo mas fuerte.