viernes, 9 de septiembre de 2011

VIAJEROS DE OTRA ÉPOCA. MASUECO DE LA RIBERA

 Hermosa foto que publicaba la revista en 1903.El arriero rezando 
ante la cruz ,en la encrucijada del camino de La Peña a Masueco.
Una de las cruces en la actualidad.Pueblo de La Peña.(Salamanca)
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Fue el 8  de septiembre de 1903 cuando sale publicado en la revista La ilustración española y americana, un hermoso articulo dedicado a los fayales del Duero y dentro de una serie que llevaba por título, “Por la España desconocida”. Este articulo ha sido ya tratado por varios amigos de la zona, pero nunca es malo creo el recordarlo.
Colaborador ocasional de esta revista fue don Miguel de Unamuno, el  cual, ya había visitado la zona anteriormente, y que publicó en esta misma revista en febrero de 1900 un artículo que llevaba por título, La individualidad de la palabra, y en el cual, definía claramente a esta zona como la ribera del Duero: Pero el caso mas curioso es el que observé en la Ribera del Duero en esta provincia. En una excursión que a ella hice (se refiere a la de 1898 por tanto), tomé en mis apuntes hasta nueve variantes del nombre del enebro, recogidas en espacio de pocas leguas, (Vilvestre, Aldeadávila, Corporario y Masueco), y oídas en un mismo pueblo…….
Seguramente la relación que D. Miguel tuvo con algunos colaboradores de esta  revista, hizo que el tal Sr. Alonso que firma dicho artículo, se acercara desde Madrid  hasta estos pueblos de la ribera, a conocer sus gentes y los famosos fayales.
Por el Sr. Alonso podemos saber también, que el arriero que lo acercó hasta estos pueblos desde Vitigudino, (a donde había llegado en diligencia), estaba orgulloso del peñasco que da nombre al  vecino pueblo de la Peña; y por D. Miguel de Unamuno, que todo Masueco sentía lo mismo con aquel famoso negrillo, según palabras del tío Mateo: El primero de España en corpulencia.
 Según el querido rector:
 Aquel negrillo que junto a la robusta fábrica de la iglesia de Masueco se desnuda todos los años para volver todos los años a vestirse de verdura, arraigando más en su propia cuna cuanto más fuerte se hace, ofrece con su espectáculo a los pobres labriegos que desfilan por la vida, oscuro símbolo de la unidad del pueblo.
En el caso del Sr. Alonso, fue el médico de Masueco el que lo acompañó a visitar la cascada de los humos, en cuya casa se hospedó, y en donde recuerda, halló grata hospitalidad. También lo hizo en compañía de otra persona del pueblo que el redactor no especifica su nombre, pero si comenta de ambos, que cuando bajaban “por un carril de no mas de dos palmos de ancho, (posiblemente la cañada del zarzalino); corrían  por allí como si no se hubieran enterado que un mal paso era firmar su sentencia de muerte”. ¿Quizás el tío Mateo?
En fin, el Masueco de principios del siglo XX.
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2 comentarios:

Anastasia dijo...

Hola Ángel:

Me ha gustado mucho, mucho esta entrada, eran años, por lo que me imagino, que nuestros pueblos conservaban todavía bastante de sus antiquísimas tradiciones...¡quién hubiera visto sus gentes, su HABLA, su forma de vestir, las construcciones tradicionales!...
Especialmente me ha gustado los datos que nos das del periodista Sr. Alonso. También estuvo por aquí en el verano de 1910 el discípulo querido de Unamuno Federico de Onís recogiendo lo que puedo del Romancero tradicional, Dámaso Ledesma, el también periodista Zeda...en fin una gran parte de los mejores periodistas, y personas más interesantes de la Salamanca de aquella época.
Parecido, parecidito, a lo que ocurre ahora.

Gracias de nuevo Ángel.

Anónimo dijo...

Se agradece Anastasia.Como verás no es tan fácil.Un saludo.Ángel.
Aquello de las fotos lo solucioné.Gente muy agradable.