miércoles, 11 de enero de 2012

DE GRIPE, EUCALIPTUS Y QUIZÁS ALGO DE FAROLEROS

Eucaliptos junto a la casa del abogado.Masueco de la Ribera
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Los imponentes eucaliptos que existen junto a la conocida como casa del abogado, (quizás los únicos que existen en todo el termino del pueblo de Masueco), parecen querer contarle al caminante, que por aquel hermoso paraje se aproxima, otra de las  curiosas historias acaecidas en este pueblo tiempo atrás, que tienen que ver, creo, con la fama que tienen estos, de creadores de historias, bulos, y demás.
Pero empecemos por el principio, y va de médicos.
Don Carlos de Sena García había nacido en Salamanca en 1858, hijo de D.Carlos de Sena. Comienza los estudios de medicina en dicha ciudad para terminarlos en 1884.
Destinado años mas tarde al pueblo de Boada, fue uno de los firmantes de aquella polémica carta mandada al presidente de la república argentina en 1905, ya traída aquí.
Carteó con asiduidad con D Miguel de Unamuno.
En 1918 (vuelto de Boada, y tras un corto paso por Tejares), toma posesión de la plaza de Masueco en un momento en que la terrible epidemia de gripe alcanza su apogeo.
 Lo que no es posible, es saber, (de momento), si este D.Carlos de Sena, fue el mismo D. Carlos de Sena  que en 1895 fuera desposeído de su plaza de médico de Masueco, por presiones del alcalde, en contra de la corporación municipal y de todo el pueblo. (Este regidor fue tildado de cacique de alta estofa, por el gobernador de la época, Sr. Collantes).
D Carlos de Sena en otoño de 1918, achacó a los bulos y demás, la siguiente historia, la cual hace llegar al Adelanto, (publicación para la que colaboraba), en octubre de ese mismo año.
Mandé a un amigo, que tenía que ir a Lumbrales, que trajera hojas de eucaliptus por no haberlo en este pueblo, y al venir con él, me dijo: No querían dejarnos entrar en Lumbrales a los de Masueco, pues decían que en el pueblo morían cinco o seis todos los días a consecuencia de la epidemia reinante, y que habían cerrado siete casas por el juzgado por haber muerto todos los individuos que las habitaban.
Su teoría era, que tal vez este bulo había salido de una sola persona, hinchándose como bola de nieve, hasta conseguir el efecto no deseado y que contaba anteriormente.
Los datos oficiales sobre dicha epidemia fueron el de “solamente” cuatro personas fallecidas en Masueco; y digo solamente, si  las comparamos con las treinta y dos de la Fregeneda, o las veinte de Mieza, por traer algún ejemplo.
Pero volviendo a la conocida casa del abogado, D. Santiago Álvarez Martín, (en realidad magistrado en varias audiencias); se conoce, por las notas de sociedad de la época, que ya en 1917, disfrutaba de su recién construida  mansión.
Posiblemente la coincidencia de los casi cuatro años que don Santiago pasó en Salamanca como magistrado de esta audiencia, (finales de 1916 a 1920), con la pandemia de gripe de1918, y la historia que contó el médico D. Carlos de Sena, tuvieran que ver con los únicos eucaliptos que hay en el término de Masueco. ¿Quién lo sabe?
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2 comentarios:

Anastasia dijo...

¡Qué historia más preciosa!!me ha encantado...estas son el tipo de historias, y de bibliografía, de recuerdos que deberíamos de conocer todas, para saber algo más de nosotros mismos. El tema de la gripe de 1918 es un asunto sobre el que no había leído nada, y que además coincide, en parte, con la crisis económica de la filoxera. En fin, que muy, muy interesante. Me ha gustado.

Anastasia.

Anónimo dijo...

DELFI: ¡Curioso lo de los eucaliptos! Me contó mi padre que los había puesto él y dentro de un tiesto, supongo que por mandato de su tío Santiago.
¡Fíjate si fue uno de los que contribuyó a evitar la gripe!
Con relación a esa gripe y quizá al mismo médico. Escuché que mandaba tomar un poco de aguardiente por las mañanas; costumbre extendida entre nuestros mayores de Masueco. ¡Quizá fue esta sencilla receta o la de las hojas de eucalipto! ¿quién lo sabe? Todo producto de las buenas cosas de las Arribes.