
Otro oficio para el recuerdo.Masueco de la Ribera
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Todos los colegios religiosos que tuvieron su época de fundación entre los siglos XVI, y XVIII como lo fue el de san José de Masueco, (fundación Diez Cubilano), dejaban bien claro en sus estatutos, la intención de realizar una selección de los escolares que querían acceder al mismo, con el fin de asegurar la limpieza de sangre, tal como fue acordado en el concilio de Trento.
Por otra parte se cuidaba con ello, que los aspirantes no lo hicieran exclusivamente por asegurarse un sustento como sucedió en épocas anteriores.
Para evitar esto casi se creó un estatuto tipo. El de Masueco fue copiado literalmente del propio del colegio de Carvajal de Salamanca. Se solía exigir por ejemplo:
- Ser cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, moriscos, mulatos, berberiscos, gitanos o judíos.
- No ser converso, haber sido castigado o penitenciado por el santo oficio de la inquisición, o haber sido requerido por juez o tribunal alguno.
- No ser hijo de los que hubieran ejercido oficios viles y mecánicos o desestimados en las repúblicas, como eran los de verdugo, pregonero, corchete, lacayo, cochero, mozo de mulas, curtidor de tina, carnicero, cortador de carne, grifero, pescadero, buñolero, pastelero, tabernero, zapatero de vacuno o de lo viejo, frutero, mesonero, alquilador de mulas, coches y caballos, bodegonero, comediante, danzante, propietario de tienda de verdura o fruta seca, vendedor de mondongo o revendedor de casas, ni algún otro ejercicio de los prohibidos para el ingreso en las ordenes sagradas.
Tomado del acceso al colegio san Telmo en 1721.
No creo que sea este el motivo por el que desaparecieran los zapateros en Masueco, pero viene bien el tema para recordar a uno de ellos ya jubilado, Manuel Rivero.