
Creo que es buen momento para volar con la imaginación, y recordar aquel paseo de Unamuno por las arribes,terminando el siglo XIX,con un relato de su artículo, "Por tierras de Portugal y de España":
….Ya tarde cuando se derretían las sombras invadiéndolo todo, dimos vista a la cascada de los humos, entre Pereña y Masueco. Habíala visitado en mi primer viaje a la ribera, en 1898.Entonces fuimos desde Masueco, por una deliciosa quebrada, festoneada de frutales, hasta avistar el agreste paisaje, en el tajo de un afluente del Duero. A un lado se alza, dominando la barranca, un inmenso cuchillo de roca, y tras él se pierde la garganta del río. Vadeando este y por un senderito de un empinado arribe, se da plena vista a la cascada……..Hubiérame estado horas muertas contemplando aquel inmenso chorro que salva un desnivel enorme del lecho de las aguas………Divídese la cascada mayor en dos cuerpos, debido al saliente de la roca, y va a perderse en un remanso de donde surge el vapor, o agua pulverizada por el golpe, que le ha valido al paraje el nombre de los Humos….
Vaya lujo.