
Uno de los puntos, que junto con otros que se irán viendo mas adelante, formaban parte de la vida social de los pueblos, eran sin lugar a dudas las pilas o pozas de lavar.
Alrededor de ellas se aireaba algo mas que la ropa; y empezando casi siempre con el: Pero no te has enterado de lo del….O de la….Y aquí venía una supuesta infidelidad, un posible embarazo, que si el Sr.cura salió a ciertas horas de casa de…
Alrededor de ellas , como oficinas de casamiento, se ejercitaban también muchas madres en el viejo y novelesco arte del “celestineo”.
Estas acordaban sin otra consideración, el hijo o hija de quién, era el mejor para redondear unos prados, quién aportaba los mejores bueyes para la labor, o quien otorgaría un mejor estatus social a la familia.
Era curioso ver verderas y espineros, alfombrados todos de sabanas blancas al sol,(el color vino después), mientras los chavales correteábamos alrededor entre gritos de ¡Niños cuidao no piséis la ropa!. Otros tiempos.